La legislación chilena que regula los centros de contacto está transformando por completo la forma en que las marcas se relacionan con sus clientes. Esta normativa no solo exige transparencia y respeto por el consentimiento, sino que también obliga a las organizaciones a repensar el engagement: pasar de llamadas masivas intrusivas a comunicaciones digitales más relevantes y consentidas.
Hoy, el contexto económico en Chile y LATAM obliga a las empresas a optimizar cada contacto con el cliente. No pueden darse el lujo de perder ventas por insistencia, sino que deben enfocarse en generar valor real.

Además, el rechazo a las llamadas no deseadas es evidente: más del 70 % de todas las llamadas consideradas de “spam” en Chile corresponden a intentos de venta o telemarketing, según datos de Truecaller . Y los consumidores reaccionan: muchas veces ni contestan, y cuando lo hacen, cortan de inmediato. Como comenta un usuario en foros locales:
“…más de 20 llamadas diarias de televendedores recibo… no les respondo.”
Información de Foros
“…me quedo callado… cuando paso un tiempo escuchando silencio, me cortan.”
En otras palabras, ya no basta cumplir con los mínimos legales:

Facilitar canales digitales donde el usuario ya ha dado permiso, personalizar mensajes, respetar su tiempo y ofrecer valor desde el primer contacto se convierte en una ventaja competitiva real. Una interacción bien diseñada no solo evita cortes inmediatos, sino que fortalece la percepción de la marca.
Clave estratégica: Transformar el cumplimiento legal en una plataforma de construcción de confianza. Aquellas marcas que diseñen experiencias omnicanal —digitales primero, llamadas solo cuando estén autorizadas y justificadas— podrán no solo evitar sanciones regulatorias, sino también reconquistar la atención del cliente y recuperar ventas en un mercado desafiante.
Zervizgroup.com